Después del fallo de la Corte Suprema que anula el acceso al derecho constitucional de abortar, ocurrido el pasado 24 de junio de 2020, tras una votación en la que 6 magistrados estuvieron a favor y 3 en contra, Estados Unidos ha profundizado el retroceso en materia de derechos humanos y, por otro lado, ha reforzado el poder de las clases conservadoras.


















